Tlalpujahua es un pueblo de origen prehispánico, cuyas raíces en nahua son: “Tlalli”. Tierra y “Poxohuac”, cosa esponjosa o fofa; por lo que se traduce como “tierra esponjosa o fofa”. Hermosa y rica región en las montañas. lalpujahua es un pueblo de origen prehispánico, habitado por indígenas de la raza mazahua o mazahuatl. Antes de la llegada de los españoles, el lugar fue un punto de constante conflicto, pues se localiza en los límites de los dos poderosos imperios, el tarasco y el azteca. Los primeros llegaron a este lugar aproximadamente en 1460 y posteriormente lo hicieron los aztecas, comandados por su emperador Axayácatl.

Por sus condiciones naturales de aislamiento, esta tierra fue elegida como refugio indígena, que a la llegada de los españoles basó su economía en la agricultura, pero la tranquila vida campesina se transformó bruscamente cuando fueron descubiertas las vetas de oro y plata, en 1538. Se convirtió entonces en un pueblo de mineros, hombres intuitivos y de inagotable espíritu explorador.

La Arquitectura en Tlalpujahua es el adobe, la madera, la cantera y la teja que son la base de las construcciones, edificadas sobre una loma, en la que sobresalen techos de dos aguas, aleros pronunciados y muros acordes con las condiciones ecológicas y climáticas de la región. Las casas parecen acomodadas en desniveles, traza que obedece a la topografía. Se dice que la arquitectura tlalpujahuense “es una atinada conjunción de ciudad serrana y minera con influencias vallisoletanas y metropolitanas”.

Entre sus bellezas arquitectónicas esta la parroquia de la Virgen del Carmen, patrona del lugar, cuya pintura en el altar principal está plasmada sobre un muro de adobe; fue lo único que se salvó de una capilla erigida en su honor en la zona norte de Tlapujahua cuando, en 1937, un alud de lodo arrasó con la construcción. La gente creyó que la supervivencia de la imagen era un milagro.

La parroquia originalmente fue dedicada a San Pedro y San Pablo, cuya decoración de estilo barroco fue idea de Felipe Neri Valleza, párroco que deseaba un templo digno de la prosperidad del poblado.

El templo fue redecorado a principios del siglo pasado bajo la dirección del artesano Joaquín Orta Menchaca, cuyo genio creativo captó el gusto popular y lo plasmó en una obra que, a primera vista, parece del barroco tardío, pero que es de un eclecticismo constituido por nichos góticos, marcos de puertas lobulares y múltiples flores que lucen entre tapices y encajes que cubren muros y bóvedas. El yeso y el barro sustituyeron al oro y la plata. La obra, por su originalidad, es considerada un aporte al arte mexicano.

La comida típica del municipio es el Pan de pulque del Real de Arriba, Pan de pucha de Tlacotepec y atole champurrado, Nopales en escabeche, Cabeza de res y barbacoa cocidas en tradicionales hornos de adobe, Mole de guajolote, Corundas, Huchepos de cuchara, Fruta en conserva, Sopa mazahua y Sopa de hongos.

Tlalpujahua es prolífica en expresiones artísticas, en su entorno natural y en la calidez de su gente. La artesanía típica son las esferas navideñas de vidrio soplado, Transformación de la cantera en verdaderas obras de arte, Cerámica a media y alta temperatura, Orfebrería en plata, Herrería artística, Farolería artística en latón, Muebles rústicos y coloniales, tallados y decorados, Industria de útiles escolares; principalmente la gran industria de sacapuntas, Industria textil, Muebles metálicos y modernos, Muebles escolares, Arte plumario, Arte en popote, Acuarela y Óleo.